Escritor
Leticia Hernández de Álvarez

Orgullosamente atotonilquense

Soy Leticia Hernández de Álvarez, nací en el hermoso pueblo de Atotonilco El Alto, Jalisco. Soy hija de Raquel Magaña y Sabas Hernández.  

Mi experiencia como mexicana ausente no es muy común.  Mi papá emigró a los Estados Unidos cuando tenía  11 años de edad, junto con su padre –es decir, mi abuelo- como bracero.  Él nunca quiso que nos fuéramos a los Estados Unidos, no le gustaba la idea de que nos criáramos allí.

Gracias a las remesas que mi padre aportaba y a la crianza de mi madre, mis siete hermanos y yo estudiamos una carrera universitaria en México.  En ese entonces ya empezaba una oleada de jóvenes migrantes de Atotonilco  rumbo a Los Ángeles, California.  

Martín Álvarez, quien es mi esposo, se unió a esta oleada de migrantes junto con varios de sus hermanos.  En mi caso, después de la repentina muerte de uno de mis hermanos, mi padre nos mandó traer a los Estados Unidos con pasaporte.  

Al mes de llegar a Estado Unidos, Martín y yo aprendimos lo básico del inglés.  Él siempre dijo, “vamos a salir adelante, aquí o en China”.  Yo escuchaba a otra gente burlarse de nosotros los migrantes porque no sabíamos el idioma inglés.  Con estas experiencias me crecieron unas ganas de aprender el idioma para saber defender a mí y mi familia en este país.  

Yo no trabajé fuera de mi casa, pero sí mucho dentro de ésta.  Nunca dejé de ir a la escuela, tomé computación, matemáticas, inglés, estudié como ayudante de enfermera… Siempre quise aprender.   Pasé mis exámenes, pero la satisfacción de estar con mis hijos no tenía precio.

Gracias a Dios hemos podido ir y venir a México. Hasta hoy tenemos 32 años viviendo en Estados Unidos.   Tener la doble ciudadanía es un doble compromiso para nosotros: por un lado tenemos la obligación de ayudar a la gente en los Estados Unidos y en México, y  votar aquí y allá.

Todos tenemos retos y ventajas en la vida.  Mi familia y yo nos hemos dedicado a triunfar ante los retos y aprovechar las ventajas que nos brinda la vida, y siempre ayudando a nuestro pueblo y a quien se pueda.

Martín y yo dedicamos años al Club Atotonilco Unido en Los Ángeles.  Ahora Martín está involucrado con la Federación de Clubes Jaliscienses  y con Movimiento Ciudadano.  Sentimos una gran satisfacción de poder brindar momentos de alegría a las personas más necesitadas y ahora tener la oportunidad de representar a nuestra comunidad en los Estados Unidos y en México.

 

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