Buscan mercado

Escritor
El Ciudadano

Empieza costando 250 pesos, o 300 (la caja), pero en una semana o dos, se va hasta abajo en unos 45 o 50 pesos. Aquí en el rancho somos más de cien productoresJuan Valenzuela

Las ciruelas están en el suelo, poco a poco se pudren. El mercado aplasta a campesinos. Los productores de ciruela de Amatitán, Jalisco, llegan a vender hasta en 45 pesos, una caja con 23 kilos de este fruto, mientras que en tiendas y en tianguis se vende un cuarto de kilo, a 20 pesos, narra Juan Valenzuela. Valenzuela es uno de los tantos campesinos del poblado de Agua Fría, a 15 kilómetros de la cabecera Municipal de Amatitán, que se dedica a la producción de la ciruela: el recorrido que ofrece a El Ciudadano por las huertas con centenares de ciruelos genera una pregunta, ¿por qué tanta fruta se pudre en el suelo? “Ya son años así, el precio se desploma. Empieza costando 250 pesos, o 300, pero en una semana o dos, se va hasta abajo en unos 45 o 50 pesos. Aquí en el rancho somos más de cien productores”, dice Valenzuela, un hombre de 52 años de edad con las manos curtidas por años de trabajo. Aquel campesino que se queja con el patrón por los bajos precios, la próxima temporada se las ve difícil para que le compren sus ciruelas. Por tanto, tienen que aguantar los precios e ingeniárselas para hacer rendir el recurso obtenido por el fruto, mantener el hogar y cuidar los ciruelos de las plagas para el próximo ciclo. Agua Fría es un pequeño rancho de Amatitán que tiene en el centro de sus calles una humilde capilla que parece más bien un centro escolar.

En sus caminos empinados, peinan el cielo los ciruelos grandes que producen hasta 130 kilos de fruto en una temporada. Ahora, las tierras están pintadas de amarillo por toda la fruta que hay en el suelo. “Da pena caminar aquí porque aplastas la ciruela, y esto es en Agua Fría, ahora súmele los otros pueblos.Aquí lo que falta es apoyo del Gobierno”, lamenta Valenzuela, quien pertenece a una familia que por lo menos, las últimas tres generaciones se ha dedicado a la producción de esta fruta. Los campesinos de Agua Fría empiezan a recolectar la ciruela a las 7 horas y terminan la primera jornada hasta medio día. Van a casa a comer y descansar, para regresar por la tarde y hasta la noche, cuenta la señora Celia Flores, quien es dueña de más de mil ciruelos No son pocas las ocasiones en que los campesinos de Agua Fría han intentado organizarse para sacar provecho de toda la fruta que termina en el piso, pero los proyectos terminan por estancarse.

La última vez, se pretendía comprar un extractor industrial para utilizar la pulpa de la ciruela, pero no prosperó. Ahora, miembros de la familia de Valenzuela buscan opciones para utilizar toda la ciruela que pinta de amarillo la tierra de sus huertas.

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