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Fortalecen a la Guerrera de bronce

Escritor
El Ciudadano

Quedó lista y como nueva, más bella y fuerte que nunca. Que nuestra Guardiana siga siendo el lugar por excelencia de encuentro y de festejo, de identidad y de convivencia para los tapatíosEnrique Alfaro

Después de 11 meses de trabajo de restauración, La Minerva se erige como la protectora de la ciudad.

La Minerva recuperó su fortaleza. El deterioro natural que tuvo el monumento durante 59 años, desde que se inauguró con el Gobernador de Jalisco, Agustín Yáñez, hasta el año pasado con el inicio de su restauración, fue sanado por el equipo de restauradores liderados por la especialista Karla Jáuregui.

Después de 11 meses de trabajo, el Gobierno de Guadalajara develó a la Guerrera de bronce restaurada desde sus aspectos funcionales, estructurales y estéticos, frente a tres mil aficionados que acudieron a la glorieta para celebrar el pase del equipo de futbol de las Chivas a la final de la Liguilla, el domingo 21 de mayo pasado.

“Después de mucho tiempo podemos entregar a la Ciudad a nuestra Guardiana, estaba en pésimas condiciones y hoy está como nueva”, celebró el Presidente de Guadalajara, Enrique Alfaro.

“Quedó lista y como nueva, más bella y fuerte que nunca. Que nuestra Guardiana siga siendo el lugar por excelencia de encuentro y de festejo, de identidad y de convivencia para los tapatíos”, escribió en redes sociales.

La Minerva siempre ha sido foco de discusión. Cuando el Gobernador Yáñez proyectó la construcción de la diosa de la sabiduría, las artes y las técnicas de la guerra, generó dudas y críticas en la comunidad, sin embargo se convirtió en símbolo del desarrollo de la Ciudad.

Cuando el Gobierno de Guadalajara planteó la necesidad de restaurarla y presentó el proyecto de inversión por 8 millones de pesos, tampoco faltaron las criticas, pese al diagnóstico que exponía el deterioro y su rápido avance.

“Sí estaba en riesgo, sí había un riesgo de colapso real porque el deterioro avanzaba, tenemos testigo de cómo avanzó en tres años. Es decir, no era una afectación que se fuera a detener sin la necesidad de una intervención a su estructura”, expresó la restauradora Karla Jáuregui.

Debido a la degradación de los materiales y estructura inicial con la que fue colocada la Minerva, aunado a factores externos como el incremento en las vibraciones del paso vehicular y a la filtración del agua de la fuente, la escultura tenía una pérdida de su verticalidad, con una inclinación de 7 cm hacia su derecha –mirándola de frente-, además de fragilidad y porosidad entre las uniones de las 230 placas de bronce que dan forma al personaje mitológico.

La diosa tenía grietas, rupturas y falta de unión entre soldaduras. Afuera, la Guardiana de bronce estaba ennegrecida por la contaminación de la zona, impermeabilizantes de azotea y otros productos de mantenimientos anteriores, por dentro, tenía corrosión, nidos de aves, arañas, hasta una bala incrustada, y principalmente, el concreto y estructura de acero que la sostenían se pulverizaba.

Los trabajos fueron llevados en etapas, durante la primera se estableció el diagnóstico, en la segunda se intervinieron tanto la base de piedra, como las más de 400 letras de metal y las cascadas de la fuente, que también requirieron de una intervención pues sus tuberías estaba oxidadas, incluso, no se tenía acceso a éstas.

“La Minerva aún con crítica y polémica, es un punto referencial y de cohesión de la Ciudad. Cuando un monumento se vuelve una referencia, se genera un simbolismo en torno a él. Este punto era la entrada o el fin de la Ciudad, por ende no es casualidad la posición y símbolo de guardiana que le fue conferido desde el inicio de su construcción”, describió Jáuregui.

Jáuregui ha sido profesora de la Escuela de Conservación de Occidente y restauradora del Instituto Nacional de Antropología e Historia, delegación Jalisco. En Guadalajara, ha dirigido la ejecución de la restauración de la fachada del Templo de Santa Mónica, de la Catedral Metropolitana, el Palacio de Gobierno y la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz.

Junto con la restauración, los especialistas dejaron al Gobierno de Guadalajara un manual para la limpieza y conservación de la escultura.

Una diosa erguida en GDL

El Gobernador de Jalisco, Agustín Yáñez, no sólo fue un político, por encima de todo fue un intelectual. Y la estatua de la Minerva era parte del legado que quería dejar a su natal Ciudad y Estado, escribió la investigadora Bettina Monti para El Ciudadano, en su edición 33.

Según el escultor Joaquín Arias, fue en 1955 cuando Jaime Torres Bodet llevó al Gobernador Yáñez a su estudio, en San Luis Potosí. El Mandatario ya traía la idea en la mente, pero se decidió a encomendarle la tarea al artista, después de conocer su obra.

“En una ocasión vino Agustín Yáñez y me dijo: ‘en mi periodo de Gobierno quiero dejar una escultura monumental en Guadalajara’. Yo se la propuse de diez metros, ‘No, lo vamos a hacer más modesto. La vamos a hacer de ocho metros’. Y así la hice”, narró Arias, cuando se le entrevistó en 2007.

Los presupuestos se aprobaron y el arquitecto Julio de la Peña resultó elegido para diseñar el proyecto y llevarlo a cabo. Joaquín Arias, desde su estudio en San Luis Potosí, se encargó de realizar la escultura deseada por Yáñez.

El costo de la obra urbana fue de 1 millón 250 mil pesos, mientras que a al autor de la estatua se le pagó con 75 mil pesos, según reportó el periódico El Informador en 1957.

 

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