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Protectores del patrimonio cultural de Juanacatlán

Escritor
El Ciudadano

El Gobierno de Juanacatlán y miembros de la comunidad trabajan en la reconstrucción del Museo Comunitario Papantzin, el único recinto cultural que tiene el Municipio para resguardar su patrimonio.

La historia fortalece la identidad de una comunidad; cada vestigio arqueológico encontrado, es una pieza del rompecabezas de la cultura que nos pertenece, plantea Pedro de Anda.

“Hay mucha historia bajo la tierra”, afirma Pedro, un señor de 74 años de edad que en sus largas caminatas por los campos de Juanacatlán, Jalisco, ha encontrado puntas de flecha y vasijas de origen prehispánico.

Las piezas que Pedro encontró en una zanja de la localidad del Jabalí luego de un deslave, son parte de la colección prehispánica del Museo Comunitario Papantzin, que el Gobierno Ciudadano de Juanacatlán reconstruye con el apoyo de la sociedad.

“Si a mí me hubiera valido gorro una de las piezas que tenemos ahí… ¿quién es el que compra estas piezas? El que sabe del valor histórico que tienen, y el que las vende pues no tiene ningún concepto. A mí me tocó ver ese tipo de cosas como no te das una idea”, narra Pedro.

Don Pedro es miembro de un colectivo ecológico que trabaja por la protección de ríos y bosques de Juanacatlán, y junto con ellos realizan estas caminatas en las que han recogido piezas que hoy se exhiben en el museo, ubicada en la calle Herrera y Cairo 84, en la cabecera municipal.

Un museo digno para Juanacatlán

En el 2009 se inauguró el primer Museo Municipal de Juanacatlán, pero no pasó un solo año para que cerrara sus puertas… y gran parte de su colección arqueológica se perdió.

“El Gobierno de Juanacatlán presentó denuncias y ratificamos otras que realizó la administración anterior, y se les da seguimiento. Las denuncias se presentaron ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (por) aproximadamente 50 piezas de alto valor patrimonial”, informa Luis Venegas, síndico del Municipio.

La UNESCO describe a los museos como centros para la conservación, estudio y reflexión, como espacios que fomentan el debate y el intercambio de ideas, que favorecen la participación y la cohesión social: el Museo Comunitario Papantzin es uno de los ejes estratégicos de desarrollo del Gobierno Ciudadano.

“El salón estaba desmantelado, no había luz y tenía graffiti, lo que hicimos fue rescatar el espacio, rehabilitamos, pintamos, colocamos lámparas y gestionamos recursos con la asociación de juanacatlenses que reside en Chicago, el Club Pro Obras de Juanacatlán”, dice Erik Larios, coordinador del Museo Papantzin.

Para el Gobierno de Juanacatlán, que preside Refugio Velázquez, no sólo se trata de reconstruir un espacio que por años fue abandonado, sino que tiene que recuperar la confianza de los ciudadanos para que exhiban en el museo las piezas arqueológicas que han encontrado.

“La colección de piezas que tenemos ahora en el Museo Papantzin es precisamente de piezas recuperadas de esa colección que se tenía en el museo anterior”, expresa Larios.

La reconstrucción del museo se realiza con todas las de la Ley. Con base a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, el personal del museo junto con la Secretaría de Cultura Jalisco realiza el registro adecuado de cada pieza patrimonial.

Ahora sí, ya no habría piezas perdidas: con esa idea se ha recuperado la confianza de la comunidad de Juanacatlán.

La comunidad y su patrimonio

El concepto con el que se reconstruye el museo es comunitario, es decir, el resguardo del patrimonio no corresponde sólo al Gobierno de Juanacatlán, sino que es una responsabilidad compartida con la comunidad.

“Los museos comunitarios son más incluyentes y permiten una participación activa de la comunidad en el resguardo del patrimonio cultural. (Este concepto) facilitó que las personas del municipio que tenían piezas arqueológicas accedieran, porque les dimos la confianza de que ellos son parte de este resguardo de su patrimonio arqueológico”, abunda Erik Larios.

“La comunidad debe entender que las piezas no son solo de ellos, sino que es un patrimonio que nos pertenece a todos, todos somos encargados de protegerlo y difundirlo. No sirve de nada que las piezas se queden en casa, los demás tenemos el derecho a conocer estos vestigios y la oportunidad de conocer nuestro pasado”, apunta el coordinador del museo.

 

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