Del arraigo prehispánico a tradición moderna

La planta de origen mexicano se ha posicionado como un símbolo navideño a nivel mundial.

Trascender siglos no lo hace cualquiera, y la flor de nochebuena no sólo se ha mantenido en el tiempo, sino que ha prosperado entre

 las diferentes culturas. Pasó de ser objeto para cultos indígenas, a ser parte de la tradición navideña en todo el mundo.

Conocida también como poinsetia, flor de navidad, de pascua, de fuego, pastora o santacatalina, la nochebuena (Euphorbia pulcherrima) pertenece a la familia Euphorbiaceae, y cuyo nombre científico se atribuye al médico griego Euphorbus y pulcherrima, que significa “la más bella”.

Jalisco se caracteriza por ser productor nacional de esta planta de ornato, y específicamente en Tlajomulco se encuentra Rancho Calderón, referente de la nochebuena en el Estado.

Humberto Calderón es quien dirige la empresa familiar junto con sus hermanos, la cual inició con sus abuelos con el cultivo de maíz, frijol y cacahuate, después a hortalizas como cebollas, col, rábanos, betabel, lechuga, con su padre. 

Hoy en día, su producto estrella (valga la redundancia) es la flor de nochebuena, por el alta demanda que tiene no sólo a nivel nacional, sino mundial, ya que tiene un lugar importante en los hogares mexicanos.

“La nochebuena era conocida ya por nuestros ancestros, las diferentes etnias, grupos indígenas de Mesoamérica, con diferentes nombres de acuerdo con el dialecto, en náhuatl se le conocía como cuetlaxóchitl, que se traduce como flor marchita o flor de cuero”, explica el empresario.

Hace 23 años, Humberto y sus hermanos decidieron dar el giro de producir bajo invernadero plantas de ornato, siendo la temporada invernal la más esperada por la producción de cerca de 6 millones de nochebuenas, que se distribuyen a mercados como el Pacífico Norte, el Centro Norte y EL Bajío.

Para Humberto, el sincretismo religioso entre el catolicismo y la cultura prehispánica también se encuentra en los festejos navideños, ya que en la nochebuena se fusionan las tradiciones de ambas culturas dado que su floración coincide con las fechas de la navidad.

“Tenía fines religiosos, se ofrendaba principalmente a la diosa Tonatzin, la diosa madre o diosa de la Tierra, de la cual se dependía mucho por la agricultura, y cuando llegan los conquistadores se da el sincretismo religioso en lo que viene la religión católica, y se da una fusión de creencias en el que se conserva su uso”, agrega.

Los procesos de producción de la flor, considerada como la principal planta de ornato que genere ganancias a nivel mundial y que tiene cerca de 500 especies diferentes, se inician meses antes de la temporada, escalonando cosechas con técnicas para estimular su floración temprana.

Aunque se usaba con fines medicinales, religiosos y de ornato por las culturas prehispánicas, el origen de su popularidad se dio con la presencia del botánico Joel Roberts Poinsett, quien fuera el primer diplomático estadounidense en México, que conoció la flor y expandió su uso ornamental en Estados Unidos.

Dadas sus características de inflorecencia, ya que tiene forma de estrella, sus brácteas en color rojo intenso y el ciatio dorado (las verdaderas flores de la planta),  le dieron la forma afortunada para asociarla con la estrella de Belén y convertirse en un símbolo navideño por excelencia.

Rancho Calderón se ha encargado de llevar el nombre de Tlajomulco y Jalisco por todo el país a través de la nochebuena, ya que tiene invernaderos y plantíos en Sinaloa, Colima, Estado de México, Guanajuato, Michoacán y Nuevo León. Incluso, la empresa cuenta con un Récord Guiness que logró en 1996, ya que se decoraron tres kilómetros de avenida Ramón Corona con 100 mil nochebuenas, con motivo de las festividades de la Virgen de la Candelaria.

El Ciudadano y Rancho Calderón desean a los lectores una muy feliz temporada navideña y un feliz año nuevo, en que los sentimientos de unión de las fechas nos fortalezcan.

Asimismo, que los tiempos de convivencia y cercanía inspiren a seguir luchando, cada quien desde su trinchera, para que nuestro país sea un mejor lugar para vivir, en el que todos estemos en armonía y paz.

Según Humberto Calderón, la nochebuena es considerada la planta de ornato más importante por su comercialización a nivel mundial, superando a los tulipanes holandeses.

La flor era usada con fines medicinales, religiosos y de ornato por las culturas prehispánicas.

Sus características de forma de estrella, el color rojo intenso y el ciatio dorado (las verdaderas flores de la planta), la asocian con la estrella de Belén.

Rancho Calderón produce al año cerca de 6 millones de nochebuenas con 500 especies diferentes.

 

Tierra y Vida
Diciembre-2017