Rescatan finca para promover arte

Escritor
El Ciudadano

En Zapotlán El Grande tenemos la Casa de Juan José Arreola, donde vivió el escritor; la Casa de la Cultura Consuelito Velázquez, el Centro Cultural José Rolón, y hoy tenemos el Centro Cultural José Clemente OrozcoAlberto Esquer

El Gobierno de Zapotlán El Grande rescató una antigua finca y la adaptó como centro de difusión cultural. La biblioteca, el archivo histórico, un espacio para cine y para montar obras, son parte de la oferta.

Por los salones de la antigua Escuela Ramón Corona pasaron cientos de zapotlenses que contribuyeron en el desarrollo de la ciudad pujante de Guzmán, y sin embargo, la finca fue abandonada por años hasta deteriorarse. Este mes, la finca histórica ubicada a un costado del Palacio Municipal de Zapotlán El Grande inicia una nueva etapa como Centro Cultural José Clemente Orozco, conformado con salas dedicadas al arte, historia y esparcimiento.

En tu ingreso al sitio, te encontrarás con un gran mural al estilo pop art: ahí Orozco, el autor del “Hombre de Fuego” que engalana la cúpula del Instituto Cultural Cabañas, resalta con una explosión de colores. Y al final del pasillo, con la sala para cine por un lado y por otro la biblioteca y el archivo histórico, observarás otro mural con la imagen del escritor Juan José Arreola conduciendo su famosa motocicleta vespa.

La promoción del arte y la cultura, es una de las líneas de trabajo del Gobierno de Zapotlán El Grande. Cuando inició la administración del Presidente Alberto Esquer se planteó la necesidad de recuperar la antigua escuela.

“El Gobierno Ciudadano le apuesta a recuperar la historia y las tradiciones de Zapotlán. Para mí, no es importante tener escritorios para burócratas, sino ciudadanos que recobren su cultura”, expresó el Presidente Alberto Esquer.

La estrategia para rescatar la antigua escuela ocurrió en dos momentos: uno, el Gobierno de Zapotlán consiguió que la finca fuera entregada en comodato por la Secretaría de Educación Jalisco, y dos, el Cabildo aprobó que se utilizara como Centro Cultural y se rindiera homenaje a uno de sus hombres ilustres, José Clemente Orozco.

El proyecto y rescate de la casona fue desarrollado por la dirección de Obras Públicas del Municipio, encabezada por Manuel Michel; mientras que el colectivo M. Lab se encargó de plasmar los murales y la adaptación del espacio

“En un edificio histórico que vas a utilizar como museo (necesitas) una línea atractiva, pensamos en una tendencia loft, se propuso la tubería eléctrica aparente y  azul y los murales para romper esa costumbre de lo serio, darle un toque pop”, dijo el arquitecto Luis Fernando Villa, miembro del colectivo.

Además del mural de Orozco y Arreola, en el Centro Cultural ubicado en el cruce de la calle General Ramón Corona y General Lázaro Cárdenas, está pintado Pedro Infante y también un cosmos elaborado con latas de aerosol.

“Queremos que el edificio represente una amalgama de disciplinas del arte, esas disciplinas que más han caracterizado a Zapotlán El Grande, como fue Arreola con su literatura y Orozco con su muralismo; el universo quiere representar esa explosión de sentimientos cuando terminas una obra”, explicó la arquitecta Rosa Aneira Alonso, también del colectivo.

Una casa histórica

La finca fue construida para funcionar como monte de piedad, que tuvieron su auge a finales del siglo 19 y principios del 20 con la finalidad  de crear conciencia sobre el sistema de ahorros, expresó el Cronista Municipal, Fernando Castolo.

“Esta idea fue impulsado desde Roma y  esta idea la trajeron los sacerdotes a México, de tal suerte que el sacerdote  Silviano Carrillo genera este monte de piedad y se inaugura en 1910. Para 1914 arriban los Carrancistas y se apropian de los inmuebles de la iglesia”, continuó Castolo.

Desde 1921 hasta el 2010, la finca de estilo colonial es utilizada como escuela pública. Después, algunos salones se utilizaron para educación del adulto mayor.

 

Comunidad en Movimiento
Mayo-2017

Las más leidas

Septiembre 2016

'Tocando puertas'

Mayo 2016

Orgullosamente atotonilquense