El Templo Expiatorio: Una joya de la arquitectura neogótica

El Templo Expiatorio de Guadalajara es considerado la máxima expresión del estilo neogótico en México.

 

Una fachada dividida en 3 secciones rematadas en pináculo (forma de cono o de pirámide), puertas de madera de granadillo con figuras de bronce incrustadas, ventanas de lanceta (altas y estrechas) y hermosos vitrales de colores en su interior, con una cúpula octagonal y tallado a mano en piedra de cantera, utilizando la misma técnica de la edad medieval, son las características que describen la belleza arquitectónica de una de las edificaciones históricas más emblemáticas de la ciudad de Guadalajara: el Templo Expiatorio del Santísimo Sacramento.

 

El Expiatorio (como se le conoce comúnmente) es una de las obras más representativas del estilo neogótico a nivel mundial, un movimiento artístico del siglo XIX que basa su estética en la arquitectura gótica de la Edad Media, por eso su parecido con la catedral de Nuestra Señora en París, Francia.

 

La construcción de esta iglesia comenzó en 1897 y se prolongó durante 75 años, porque fue interrumpida en 1911 debido a los conflictos políticos y económicos del país a causa de la Revolución mexicana y la Guerra Cristera, por lo que se pudo concluir hasta 1972.

 

El proyecto fue diseñado por Adamo Boari, un arquitecto italiano traído por el entonces presidente de México, Porfirio Díaz, aunque no pudo ver terminada la obra arquitectónica. Posteriormente, Boari también trabajaría en la construcción de edificios importantes en la Ciudad de México como el Palacio de Bellas Artes y el Palacio de Correos.

 

Esta obra de arte tuvo la participación de famosos artistas de la época: los enormes vitrales fueron ejecutados por Jaques y Gerard Degusseau de Orleans, Francia, y el pintor Maurice Rocher de París. Las puertas de madera fueron fabricadas por Jesús Gómez Velazco y las figuras de bronce hechas por Benito Castañeda; los 3 tímpanos del frente de la iglesia son de mosaicos italianos proyectados por Francisco Bencivenga, pintor y experto de los museos del Vaticano.

 

Una de las partes más llamativas del templo es el reloj sobre la torre del lado derecho, procedente de Alemania, que tiene cuatro carátulas iluminadas junto con un carrillón de 25 campanas que tocan una colección de piezas musicales tanto religiosas como populares (el “Ave María”, el himno nacional, “Las mañanitas”, “Guadalajara”, “México lindo y querido”, “Las golondrinas”).

 

Actualmente, el Templo Expiatorio es un ícono de identidad que forma parte de la historia y cultura de nuestra ciudad. Su impactante estilo neogótico lo convierte en un lugar mágico para celebraciones como bodas, XV años y graduaciones.

 

Además, la explanada donde se encuentra es el recinto de exposiciones artísticas y culturales, así como venta de artesanías y comida local para que los tapatíos y los turistas puedan disfrutar de una de las atracciones más importantes de Guadalajara en compañía de la familia o amigos.